domingo, 16 de julio de 2017

Confianza. (II)

"Es prudente no fiarse por entero
de quienes nos han engañado una vez."
-René Descartes.


¿Por qué debería de confiar en ti si,
en el pasado,
no hace mucho,
me diste razones para no hacerlo?
¿Por qué debería de confiar en ti si,
en el pasado,
no hace mucho,
me diste razones para dejarte de lado?
¿No comprendes lo que pasa?
¿Tengo que explicártelo?
¿Sí?
Pues bien, coge asiento,
la libreta y el boli corre a cuenta de la casa.
Hay veces, no sé si a ti te ha pasado,
que conectas con alguien,
o al menos,
piensas que lo haces.
Eso fue lo que me pasó contigo.
Sentí que conecté,
que podía confiar en ti,
que podía sentirme segura,
que podía estar contigo.
Eso fue durante el primer año,
después todo fue en picado.
Tras tres meses sin vernos
llegó septiembre y,
con él, el declive.
Sabía que no llegaríamos lejos,
pero confiaba en ti,
ese fue mi fallo.
La verdad es que
no entiendo por qué lo hice,
por qué confié.
Quizá me diste motivos
pero no hechos,
no pruebas,
no nada.
Me fallaste una vez,
lo dejé pasar.
Me fallaste otra vez,
lo dejé pasar.
Me fallaste por tercera vez,
ya no había nada que arreglar,
ninguna razón por la que aceptar.
Esa misma noche decidí,
no sé si precipitadamente,
no volver a confiar, no en ti.
Hoy he vuelto,
no sé si precipitadamente,
a donde comenzó todo.
Allí estabas tú,
camiseta cómoda,
pantalones holgados,
zapatillas anchas,
pelo recogido
y sonrisa abstracta.
Hoy he vuelto,
no sé si precipitadamente,
a recordar cómo comenzó todo,
con una broma,
de ahí pasamos a reír,
a hablar, a jugar, a vivir.
Media hora más tarde,
tras volver a hablar contigo,
he vuelto,
sé que no precipitadamente,
a desconfiar de ti,
a alejarme de ti,
a olvidarme a ti.

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