domingo, 2 de julio de 2017

Las cosas siguen igual.

En el instante justo en el que cierras los ojos
las cosas siguen igual, tal como las dejaste.
La silla sigue llena de ropa,
la puerta sigue cerrada,
la luz sigue apagada
y el reloj sigue marcando las horas.
En el instante justo en el que cierras los ojos
las cosas siguen igual, tal como las conoces.
La televisión del salón sigue rota,
la puerta de la cocina sigue haciendo ruido,
la mampara de la ducha sigue empañándose
y el pez de tu hermana sigue siendo naranja.
En el instante justo en el que cierras los ojos
las cosas cambian en tu mente.
La ropa es quien sostiene la silla,
la televisión está siendo arreglada por pequeños seres,
el pez de tu hermana ahora es un tiburón martillo de color verde
y el reloj da las horas hacia atrás.
En el instante justo en el que cierras los ojos
las cosas siguen igual, tal como las dejaste
excepto por el hecho que, ahora,
tú eres su dueño,
las controlas,
las cambias a tu antojo,
las dejas un poco de ti para que empaticen,
las dejas un poco de tu hermana para que no se sientan solos,
las dejas un poco a su antojo para que no se sientan agobiados,
las dejas ser ellos mismos media jornada,
la otra media tendrán que ser lo que tu quieras,
tendrán que ser lo que tu elijas,
tendrán que ser una parte de ti.

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