domingo, 6 de agosto de 2017

Sueña.

Una menos dieciséis minutos de la tarde, el mejor verano de tu vida empieza a desaparecer poco a poco pero todavía no eres consciente.
Pasan las horas y con ellas los kilómetros que te separan de la felicidad, de tu felicidad.
Intentas dormir, lo consigues.
Estás de vuelta, es el primer día del verano. Decides ir a buscarle y hacer que ocurra, hacer que sepa quien eres de verdad.
Sabes que es un sueño pero te alegras que, al menos ahí, las cosas vayan como habías querido desde un principio.
Está sonando "Grenade" de Bruno Mars en la radio.
"Bienvenida de nuevo a la realidad" piensas.
Te concentras en la letra y te das cuenta que describe parte de tu noche. De pronto decides hacerte una promesa, "prometo no volver a caer, no volver a ser tan ilusa, no más."
Piensas en lo que pasó anoche, haces un balance y te descubres pensando en ese guiño y en esa caricia con la que tanto habías soñado, "no necesito nada más, no quiero nada más."
Dicen que cuando se cierra una puerta se abre una ventana, pero que nunca sabes si es una ventana al éxito o al mayor de tus fracasos hasta que la atraviesas.
"Adelante, pasa a través de ella, es lo que quieres", decides esperar ese contra argumento, pero no llega.
"Enhorabuena, por una vez en tu vida has hecho lo que quieres y no lo que te mandan. Bienvenida a tu nueva vida, no la eches a perder."

No hay comentarios:

Publicar un comentario