domingo, 27 de agosto de 2017

To mě mrzí.

Nunca fui alguien de quien estar orgulloso, tampoco alguien de quien avergonzarse, supongo que siempre he estado en ese punto medio en el que simplemente te conformas, a veces hay más cosas malas que buenas y otras es todo lo contrario.
Nunca fui alguien de quien sentir miedo en ningún sentido, tampoco alguien de quien huir, supongo que siempre he vivido apartada de todo lo que tuviera que ver con la competición y la competitividad, aunque me halla pasado media vida practicando deporte, supongo que lo hacía por diversión más que por otra cosa.
Nunca fui alguien en quien se pudiera confiar, tampoco alguien de quien se pudiera desconfiar, supongo que siempre fui un poco bocazas pero también me he sabido callar muchas cosas, aquellas cosas que dije admito, a día de hoy, que me las podría haber callado y aquellas cosas que no dije hice bien en callarlas, en no decir nada, en quedármelas para mi.
Nunca fui alguien que se estuviera disculpando cada dos por tres, pero a veces hay que hacerlo, a veces hay que aceptar que todos hacemos cosas mal, a veces hay que aceptar que tomaste la decisión equivocada y que hiciste daño a otras personas, a veces hay que aceptar que lo que para ti es un beneficio para otros es una pérdida, a veces hay que aceptar que lo que para ti está bien para muchas otras personas estará mal.
Por todo esto y por más cosas es por lo que hoy estoy aquí, para pedirle perdón a toda aquella persona, animal o cosa que en algún momento se haya sentido ofendido, de alguna manera, por mi, sobre todo a aquel chico que conocí en Praga, el cual tuvo que recogerme del suelo unas cuantas veces durante una noche, esto es para ti, to mě mrzí.

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